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Jerusalén (Agencia Fides) – En Tierra Santa, “no prevalecerán las tinieblas”. Con estas palabras de esperanza pascual, basadas en el Evangelio según San Juan, concluye el breve pero contundente documento publicado por el Grupo Ecuménico de Reflexión ‘Una voz de Jerusalén por la justicia’ (A Jerusalem Voice for Justice). Este manifiesto evoca la esperanza evangélica que, con realismo y sin censura, enfrenta las tribulaciones que continúan haciendo sufrir a los inocentes en esta tierra bendita.
El grupo de reflexión, formado espontáneamente, ha surgido recientemente en respuesta al nuevo brote de violencia y terror en la región, con el objetivo de compartir perspectivas y discernimientos sobre los eventos y procesos que afectan y atormentan la vida de las personas en la Tierra de Jesús. Entre sus miembros se encuentran el Patriarca Emérito de Jerusalén de los Latinos, Michel Sabbah; el obispo luterano Munib Younan; la coordinadora del Centro Ecuménico Sabeel, Sawsan Bitar; el teólogo palestino John Munayer; el padre jesuita David Neuhaus; y el padre Frans Bouwen de los Misioneros de África.
El texto difundido por Jerusalem Voice of Justice denuncia que “el ejército israelí está llevando a cabo el mayor desplazamiento de palestinos de Cisjordania desde 1967. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), más de 40.000 palestinos han sido desplazados y actualmente viven sin refugio, servicios esenciales ni atención sanitaria”.
En este contexto, los firmantes del documento recuerdan la parábola evangélica del Buen Samaritano, aquel forastero que rescata al extranjero herido y abandonado a un lado del camino, después de que otros lo ignoraran. “El reverendo Martin Luther King - señala el grupo -, ha sugerido que los que pasaron de largo, lo hicieron por miedo: ¿qué me pasará si me detengo? El reverendo King escribe que, en cambio, el buen samaritano se hizo otra pregunta: ¿qué le pasará si paso de largo? Solo el buen samaritano actuó para salvar la vida del herido”.
Los firmantes del documento expresan su temor ante la posible anexión inminente de los territorios palestinos por parte de Israel. Señalan que el creciente uso de los nombres “Judea y Samaria” (en lugar de Cisjordania ocupada) y la explotación de la terminología bíblica para manipular las realidades políticas actuales son manifestaciones del deseo de borrar a Palestina y a los palestinos del mapa, “afirmando que no existimos”.
El texto concluye haciendo un llamado a “aquellos judíos y cristianos que han sido persuadidos de que Dios quiere que Israel se anexe nuestra patria”. Los autores desean dejar claro que “han sido engañados”. “Todos, palestinos e israelíes, han sido creados a imagen y semejanza de Dios. Todos son iguales en dignidad y derechos”. Además, añaden los firmantes del texto, “nuestro Dios es un Dios de amor que aborrece la violencia y ama a todos sus hijos. Los palestinos son su 'prójimo'. El mandamiento inviolable de la palabra de Dios que compartimos es este: 'Ama a tu prójimo como a ti mismo' (Levítico 19:18, Mateo 22:39, Marcos 12:31, Lucas 10:27, Romanos 13:9). Expulsar a los palestinos de su patria no es solo un acto de violencia, es un sacrilegio”.
(GV) (Agencia Fides 2/4/2025)