ASIA/MYANMAR - El terremoto rompe el aislamiento internacional de la junta militar

miércoles, 2 abril 2025 política   política internacional   ayuda humanitaria  

Karuna Myanmar

Naypyidaw (Agencia Fides) – El devastador terremoto en Myanmar ha roto el aislamiento político internacional en el que se encontraba la junta militar desde el golpe de Estado de 2021, fortaleciendo la posición del general Min Aung Hlaing y reabriendo canales diplomáticos que han permanecido cerrados durante cuatro años. Al interactuar públicamente y de manera directa con países como India, China y Rusia, así como con otras naciones asiáticas y organizaciones internacionales para coordinar la respuesta humanitaria, el general se consolida como la principal autoridad pública del país.

La semana pasada, Min Aung Hlaing mantuvo conversaciones con el presidente chino, Xi Jinping; el primer ministro indio, Narendra Modi; y el primer ministro malasio, Anwar Ibrahim, lo que ha facilitado el envío de ayuda internacional. Además, se está organizando una reunión de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), de la que Myanmar había sido excluido en los últimos años, y todo apunta a que representantes birmanos volverán a sentarse en la mesa de negociaciones para coordinar la asistencia humanitaria regional.

El terremoto ha ocurrido pocas semanas después de que la junta anunciara su intención de celebrar elecciones generales a finales de 2025, un plan ampliamente considerado inviable, dado que cerca del 50 % del territorio está bajo el control de la alianza militar que combate al régimen. No obstante, la tragedia ha abierto una nueva oportunidad para que los dirigentes birmanos restablezcan vínculos con las potencias regionales.

Según analistas, la junta podría aprovechar la crisis para restringir la asistencia en zonas consideradas afines a la oposición. En este sentido, la organización juvenil de resistencia Octopus ha denunciado en un comunicado que “en los días posteriores al terremoto, el ejército ha llevado a cabo varias incursiones aéreas en ciudades y aldeas”. También alerta sobre la difícil situación de los jóvenes que desean brindar ayuda, pero que se han visto obligados a huir a regiones fronterizas o al extranjero debido al reclutamiento forzoso impuesto por la junta el año pasado. “Agradecemos la ayuda humanitaria que está llegando a las víctimas del terremoto. Sin embargo, nos preocupa profundamente que, al estar gestionada por la junta militar, no llegue realmente a quienes más la necesitan”, advierte la organización.

Mientras continúan las réplicas del terremoto, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha enviado ayuda de emergencia a unos 25.000 supervivientes en Mandalay y Naypyidaw, al tiempo que evalúa las necesidades críticas en las regiones de Mandalay, Magway y Sagaing. Las áreas afectadas por el sismo albergan al 45 % de los 3,8 millones de desplazados internos que ya vivían en Myanmar como consecuencia del conflicto civil.

ACNUR sigue pidiendo “acceso humanitario sin trabas para ayudar a las comunidades que necesitan asistencia urgente”. Se insiste en la necesidad de un alto el fuego inmediato en el conflicto civil, petición que también ha hecho la Iglesia católica birmana (véase Fides 31/3/2025), para poder llevar a cabo las labores de ayuda.
(PA) (Agencia Fides 2/4/2025)


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